El contexto teológico en la interpretación bíblica (parte 2) | Estudio bíblico

Cuando hacemos interpretación bíblica, es crucial tener en cuenta la unidad teológica que da la Biblia con respecto a un pasaje. Es decir, interpretamos los pasajes a la luz de toda la revelación de las Escrituras.

Esto es necesario porque resulta muy común hacer interpretaciones basados en un par de pasajes de un libro en particular, sin embargo, lo cierto es que la Biblia presenta una gran historia general de salvación, y cada libro está conectado uno con otro en la persona de Cristo.

En este estudio, presentamos los segundos tres principios hermenéuticos relacionados con el contexto teológico.

>>Lee también: El contexto teológico en la interpretación bíblica (parte 1)

D. De prioridad al cumplimiento, sobre lo profético

Es el principio que mejor relata la unidad de la Biblia y revela que la Biblia se interpreta así misma. No es posible interpretar el NT sin el AT y viceversa.

Aquí es importante ver esta relación profecía vs cumplimiento. Promesa vs cumplimiento. Esperanza vs cumplimiento.

En toda la Biblia hay unidad teológica, pero también progreso. El progreso se ve en el hecho de que el NT atestigua ser el tiempo del cumplimiento de todo aquello que en el AT fue profecía, promesa o esperanza (1 Pedro 1:10-12).

Algunos ejemplos para analizar son: Deuteronomio 8:1-10; Isaías 43:13; Isaías 65:17.

E. Entienda muy bien la diferencia entre tipo y antitipo

A la luz del NT existe el componente tipológico del AT. “La Escritura nos da una tipología bíblica por medio de describir, explícitamente, ciertas instrucciones, eventos o personas como tipos de algo futuro en el AT, dándonos el tipo en el AT y el antitipo en el NT. 

Por lo tanto, el intérprete debe reconocer solamente esos tipos y antetipos en las Escrituras, que sean descritos como tales explícitamente o implícitamente por su lugar en la historia de la redención.

La historia del AT no fue un accidente, ni siquiera “sucedió”, Dios la diseñó como un tipo de la historia de lo verdadero: pueblo, sacerdocio, sacrificio, tabernáculo, etc.

Algunos ejemplos para analizar son: Mt. 12:40-42; Jn. 1:29, 3:14; Ro. 5:12-14; Co. 10:1-8; 2 Co. 5:1; Hebreos 7:17; Ap. 5:8.

Recordemos que el reconocimiento del progreso en la revelación nos ayuda a salir de nuestro propio texto y enmarcarlo en el contexto general de las Sagradas Escrituras. Sin este proceso, la exégesis degenera en simple análisis histórico. La visión teológica es ver el todo y no las partes, interpretar el texto en armonía con el todo.

F. Debemos atender al progreso de la revelación

Al hacer exégesis tratamos de llevar el pasaje al contexto de toda la Biblia. Pero hay que tener cuidado de no forzar el texto para que responda a la unidad bíblica o teológica.

Hay que ceñirse a la interpretación del pasaje y la intención del autor, sin caer en moralismos.

Aun así, el texto debe ser interpretado según lo que ese pasaje dice en sí mismo, en el libro y contexto en el que está.

Este estudio hace parte de una serie de clases sobre Hermenéutica Bíblica, en las que se exponen los principios para interpretar correctamente la Escritura. “El contexto teológico en la interpretación bíblica (parte 2)” es la quinta de 8 clases, esperamos que sea de bendición para tu vida.