El contexto teológico en la interpretación bíblica (parte 1) | Estudio bíblico

Cuando hacemos interpretación bíblica, es crucial tener en cuenta la unidad teológica que da la Biblia con respecto a un pasaje. Es decir, interpretamos los pasajes a la luz de toda la revelación de las Escrituras.

Esto es necesario porque resulta muy común hacer interpretaciones basados en un par de pasajes de un libro en particular, sin embargo, lo cierto es que la Biblia presenta una gran historia general de salvación, y cada libro está conectado uno con otro en la persona de Cristo.

En este estudio, presentamos los primeros tres principios hermenéuticos relacionados con el contexto teológico.

A. De prioridad a lo literal sobre lo simbólico

Existen dos categorías de interpretación: la narrativa, que comprende géneros como historia, epístolas, evangelios; y la especial, que comprende géneros como profecía, alegoría, poesía, parábolas, apocalíptica.

En la categoría especial se hace interpretación de acuerdo a su sentido figurado, es decir, teniendo en cuenta que su significado no es literal. 

Por tanto, siempre debemos dar prioridad a los pasajes que revelan verdades en lenguaje natural, explícito.

Ejemplos: Apocalipsis 2 y 3.

B. De prioridad a lo argumentativo sobre lo histórico

Aún dentro de los géneros narrativos debemos hacer una clara distinción entre aquellos que simplemente narran eventos sin ninguna intención doctrinal, y aquellos que sí tenían como intención principal enseñar verdades doctrinales.

Es peligroso extraer principios doctrinales de relatos históricos como Génesis, 1 y 2 Samuel, Hechos, en lugar de eso, debemos dar prioridad a los textos argumentativos si queremos extraer algún principio doctrinal.

Ejemplo: aplicar principios de la vida del rey David al rol pastoral, o aplicar principios de liturgia de Hechos. Analizar Mateo 19:1-12 con Dt. 24:1-4 y Gn. 2:24.

C. De prioridad a lo claro sobre lo oscuro

Hay pasajes que, aunque pertenecen a géneros narrativos, no son muy claros, a veces por nuestra falta de conocimiento de las circunstancias en que se dio el mismo, pero en otras porque simplemente Dios quiso dárnoslos así. 

Cuando encontramos estos casos, lo sensato es buscar mayor información al respecto en la Biblia misma. 

En ocasiones, un pasaje paralelo brinda una mejor visión del verso en cuestión, o un texto que se encuentra en un punto más adelante en la revelación puede dar respuesta a la aparente oscuridad.

Ejemplo: Juan 6:54-63; 1 Co. 11:17-22.

Este estudio hace parte de una serie de clases sobre Hermenéutica Bíblica, en las que se exponen los principios para interpretar correctamente la Escritura. “El contexto teológico en la interpretación bíblica (parte 1)” es la cuarta de 8 clases, esperamos que sea de bendición para tu vida.